Han sido unos días agradables. Las visitas invaden las rutinas y las dejan pingando pero también te ventilan y te reordenan. Mis amigos son mi mejor elección. Estoy tan orgullosa de ellos que compensan la falta de autoestima general. Son mis autoestimer. Somos distintos, mucho, y nuestra vida también. Pero esa elección consciente rubricada décadas atrás es más fuerte que cualquier diferencia concreta.
Los amigos que me han visitado estos días son mi sitio seguro. Sus hijos son mi ternura en este momento, su perro el mío.
Espero que sea así sólo por un tiempo y que algún día me cuenten de qué va la vida convencional, plácida y quizá un poco feliz.
Los quiero. Los querría si no me quisieran.
“¿Y tú por qué no eres presidente y me defiendes delante de los
simpatizantes de tu partido en un acto de precampaña?”, preguntan las
mujeres españolas a sus maridos tras ver el beso de Sánchez a Begoña Gómez
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“A ver, ¿qué te cuesta tener un gesto así conmigo de vez en cuando?”. Con
esta pregunta han interpelado miles de personas a sus parejas estos últimos
dos d...
Hace 3 horas
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