A veces me sorprendo dejándome llevar por la ira. Es un golpe súbito. Innecesario casi siempre, servero, vulgar, descontrolado, fulminante y corto, estúpido, evitable, desenfocado. Y siempre, siempre, siempre me arrepiento de esos cinco segundos de confusión en mi cabeza que me arrollan más que al destinatario de mi insolencia.
No entiendo qué resorte salta y hace que pierda el dominio sobre lo que escupo. No lo entiendo pero a partir de hoy voy a dejar de intentar entenderlo y a tratar sólo de evitarlo. Me lo prometo.
Consultorio: ¿Pueden arrogarse los caseros el derecho de pernada sobre sus
inquilinos?
-
Muchos inquilinos creen que los caseros todavía mantienen antiguos
privilegios sobre ellos, lo que puede dar lugar a malentendidos. Para
evitar confusiones...
Hace 2 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario